Hipertensión arterial sistémica

Es una condición en la que la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias es persistentemente elevada. Esta presión alta no suele causar síntomas inmediatos, pero con el tiempo puede dañar órganos como el corazón, el cerebro y los riñones, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.

El diagnóstico se basa en mediciones repetidas de la presión arterial, ya sea en el consultorio, en casa o mediante monitoreo ambulatorio. Se considera hipertensión cuando la presión sistólica (el número superior) es igual o mayor a 140 mm Hg, o la presión diastólica (el número inferior) es igual o mayor a 90 mm Hg, según la mayoría de las guías internacionales.

Es importante recalcar que la presión arterial puede variar a lo largo del día y que el diagnóstico requiere confirmación con varias mediciones. La hipertensión es el principal factor de riesgo modificable para enfermedades cardiovasculares y es una de las causas más frecuentes de morbilidad y mortalidad a nivel mundial.

El tratamiento y control adecuados, que incluyen cambios en el estilo de vida y, en muchos casos, medicamentos, reducen significativamente el riesgo de complicaciones graves.

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