Tabaquismo
El tabaquismo es una de las principales causas prevenibles de morbilidad y mortalidad a nivel mundial. Fumar incrementa significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares (como infarto de miocardio y accidente cerebrovascular), cáncer (especialmente de pulmón, pero también de otros órganos), enfermedad pulmonar obstructiva crónica, infecciones respiratorias, y deterioro de la cicatrización y la función inmunológica. Además, en pacientes con cáncer, el tabaquismo empeora los resultados del tratamiento y aumenta la probabilidad de complicaciones y recurrencia.
Respecto a las estrategias basadas en la evidencia para el tratamiento del tabaquismo el consenso actual recomienda una combinación de intervenciones conductuales y farmacológicas, ya que la combinación de ambas aumenta la tasa de éxito en comparación con cada una por separado.
Las principales estrategias incluyen:
Intervenciones conductuales: El asesoramiento breve, la terapia cognitivo-conductual, el apoyo telefónico (quitlines), programas de mensajería de texto, y el uso de recursos digitales (aplicaciones, sitios web) han demostrado eficacia. El apoyo intensivo, con múltiples sesiones, es más efectivo que intervenciones de baja intensidad. El acompañamiento regular y la motivación personalizada son fundamentales, especialmente en pacientes ambivalentes.
Farmacoterapia: Existen siete medicamentos aprobados por la FDA en EE.UU. para la cesación tabáquica: cinco formas de terapia de reemplazo de nicotina (parche, goma, pastilla, inhalador, spray nasal), vareniciclina y bupropión. La combinación de un parche de nicotina (acción prolongada) con una forma de nicotina de acción corta (goma o pastilla) es más efectiva que el uso de un solo producto. Vareniciclina y bupropión también son opciones eficaces, y pueden considerarse en combinación con NRT en casos seleccionados. La elección del tratamiento debe individualizarse según las preferencias, antecedentes médicos y tolerancia del paciente.